El punto G femenino: ¿mito o realidad?

 15 mayo, 2016
Publicado por Irene Bedmar

La “búsqueda” del punto G no debería nunca convertirse en algo más que un simple juego, una opción más; es decir, en algunos casos puede resultar complicado acceder a esta zona, ya que no todas las mujeres lo tienen ni en las que lo tienen resulta siempre sencillo notarlo.

 

 

El renombrado “punto G” (debe su nombre a su descubridor, el doctor Ernst Gräfenberg) no es en realidad un punto, sino una pequeña zona eréctil que aumenta su tamaño cuando la mujer se excita y que está situado en la pared anterior de la vagina, a unos 3-5 cm. de su apertura. La presión en esta zona estimula la esponja uretral, que tiene numerosas terminaciones nerviosas y vasos sanguíneos. De ahí que su estimulación pueda generar orgasmos de bastante intensidad y que, en algunos casos, la mujer expulse involuntariamente un líquido incoloro similar en cuanto a su composición al líquido preseminal del hombre.

 

En cuanto a su localización, puede ser difícil si la mujer no está previamente bastante excitada, ya que es la excitación la que hace que esta zona sobresalga, como un tejido rugoso. Por otra parte, su localización y dimensión, pueden variar entre una mujer y otra. Por todo ello, la mejor actitud si se desea encontrar esta zona, es planteárselo como un juego más, sin presiones, puesto que hay a quien le resulta complicado localizarlo y no por ello debe renunciar a sentir placer con el resto de su cuerpo.

 

Para estimularlo, se pueden introducir uno o dos dedos en el interior de la vagina (estando ella por ejemplo, tumbada o recostada con las piernas un poco entreabiertas) y hacer el gesto que solemos hacer con el dedo índice para indicar a alguien que se acerque. Lo ideal es que ella vaya indicando a su pareja cómo se va sintiendo a medida que explora, siempre con suavidad y con el dedo o dedos bien limpios y las uñas cortas y bien limadas, para evitar hacer daño.

 

Otra opción es presionarlo con el pene mediante el coito vaginal. En este caso, las posturas que facilitar más su estimulación son:

 

Ψ La penetración superficial desde atrás; es decir, sin que el pene se hunda completamente en la vagina, sino buscando frotar la zona donde se encuentra. La mujer colocada encima de su pareja (bien mirando de frente, bien estando de espaldas a él), de manera que ella controle el ángulo de entrada y la profundidad de la penetración.

 

Ψ Con la postura del misionero: colocando almohadones bajo las caderas de la mujer para elevarlas. También se puede conseguir esta elevación si la mujer recoge sus piernas contra su pecho o bien las cuelga del cuello o brazos de él.

puntoG

 

Recuerda: si escoges esta práctica, tómate su búsqueda como un juego opcional, nunca como “esa nueva práctica sexual en la que hay ser experto/a”.

Acerca de

Soy Irene Bedmar, Psicóloga y Sexóloga Clínica. El Diván de Irene facilita tu acceso a la eSexología, el modo más seguro, íntimo y avanzado de mejorar tu salud sexual, psicológica y emocional. Te invito a conocer mi actividad profesional como terapeuta en Qoolife y como blogger profesional.

"Haz de tu inteligencia emocional tu mejor aliada".

2 comentarios

  1. Martha Isabel Sanchez Hernandez
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    doctora tengo un problema con mi pareja el casi no me sita y no me puedo citarme por lo tanto finjo y por rato el mecoje el por encima yo siento que me ahogo lo rechazo el se enoja pinsa que yo tengo otra persona no se que hacer ayúdame….

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      Hola Martha, muchas mujeres tienen este problema y tampoco logran dar con la causa. Por este motivo, siempre les aconsejo solicitar una evaluación detallada de su caso, para poder conocer las claves que hacen que se presente este problema y así poder tratarlo correctamente. Si quieres que te ayude a resolverlo, por favor contacta conmigo desde mi consulta privada: http://bit.ly/29x4NU3

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