Celos ante la llegada de un nuevo hermano

 15 Febrero, 2017
Publicado por Irene Bedmar

El Diván de Irene concluye este año 2015 con un regalo especial para tod@s sus seguidores/as: ya podéis acceder a mi nuevo post para Matterna. En este caso, abordamos un tema que seguro que interesará a muchas madres y muchos padres, especialmente a quienes esperan la llegada de su segundo bebé. Espero sinceramente que mis consejos os ayuden a vivir esta etapa con ilusión y a garantizar una educación emocional de calidad para vuestros hijos e hijas.

Os recuerdo que si necesitáis asesoramiento para cualquier cuestión relacionada con los temas que voy publicando en el blog o con cualquier otro tema sobre el que necesitéis orientación, estoy a vuestra entera disposición en MI CONSULTA ONLINE y en info@eldivandeirene.com. Gracias.

¡FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO 2016!

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logomatternaSi bien tras el primer parto las principales preocupaciones de los padres suelen ser la recuperación física y emocional de la madre y el correcto cuidado del bebé, tras el segundo, se añade un nuevo factor a la ecuación: ¿cómo reaccionará nuestro hijo ante la llegada de su hermano/a? En muchos casos, la conducta del primogénito no conlleva mayores consecuencias dentro de la dinámica familiar. Sin embargo, en otros, supone la entrada en una espiral de emociones negativas y pautas inadecuadas de comportamiento de la que puede ser realmente complicado salir. Hoy en Matterna analizamos el fenómeno de los celos ante la llegada de un nuevo hermano para que los padres no lleguen a verse desbordados por esta situación y puedan aprender a manejarla con éxito.

Celos ante la llegada de un nuevo hermano - Matterna

 

 

Celos infantiles

 

Los celos ante la llegada de un bebé al núcleo familiar hacen referencia a un estado emocional y subjetivo que en los niños se produce como consecuencia del temor a perder el afecto por parte de sus padres, especialmente el materno. Esto genera una inseguridad emocional que puede desembocar en conductas inadecuadas (en algunos casos incluso agresivas, en mayor o menor medida). Tengamos en cuenta que este nuevo nacimiento supone, sobre todo para la madre y durante los primeros meses de vida, mucho tiempo de cuidado y una mayor atención al bebé. En opinión de algunos expertos, los sentimientos de celos generados en el primogénito en este contexto formarían parte de una etapa natural y necesaria para el desarrollo evolutivo y la maduración infantil.

 

Pero… ¿por qué se producen los celos infantiles?

 

Hablamos de celos infantiles cuando el niño/a percibe una amenaza (sea real o imaginaria) con respecto al vínculo afectivo que mantiene con su madre. Estas “amenazas”, pueden ser:

 

  • Amenazas reales: especialmente las comparaciones diferenciadoras que realizan los padres entre los hijos y que puedan suponer un agravio comparativo (comentarios como por ejemplo, éste ha nacido más guapo que el hermano, o de momento se porta mucho mejor que el otro…)

 

  • Amenazas imaginarias: atribuciones o malinterpretaciones del niño sobre su propia valía para sus padres o sobre la intención de éstos, así como de hermanos o personas pertenecientes al núcleo familiar.

 

Independientemente del origen de la amenaza, dicha interpretación subjetiva es la que puede llevar al niño a pensar que deja de ser importante y valioso para su madre provocando, como consecuencia, emociones negativas y sentimientos de inseguridad que podrían desencadenar lo que técnicamente denominamos conductas regresivas (es decir, conductas inadecuadas o impropias para su edad), a fin de llamar la atención sobre su madre y/o sus progenitores y recuperar así este lazo emocional; algunas de estas conductas pueden ser el volverse a hacerse pis encima (enuresis secundaria), chuparse el dedo, imitar al bebé, tener una mayor susceptibilidad (llorar ante cualquier mínimo inconveniente), agresividad física, mayor retraimiento o asilamiento, mutismo intencionado a modo de castigo hacia sus padres, etc.

 

Causas más frecuentes de los celos infantiles

 

Entre las causas más habituales de esta actitud y comportamiento que puede mostrar el hijo mayor ante la llegada de un nuevo hermano, podemos destacar:

 

  • Características de los hijos: se ha demostrado que la presencia de ciertos rasgos de personalidad de los niños pueden llegar a jugar un papel importante en la posible aparición de la conducta celosa. Estos rasgos podrían tener causa genética, predisponiendo al niño a desarrollar una personalidad celotípica en determinadas etapas vitales o ante determinadas circunstancias en las que pueda percibir una amenaza al vínculo establecido con una persona emocionalmente significativa para él.

 

  • Características de los padres: el estilo educativo de los progenitores y el clima familiar también podrían ser determinantes. Así, un estilo de educación abierto, flexible, comunicativo y ecuánime en cuanto al afecto proporcionado a los hijos, podría minimizar la inseguridad que lleva al niño al comportamiento celoso, mientras que una atención asimétrica a los hijos, podría potenciarla.

 

  • Momento evolutivo: en este sentido, la etapa más susceptible a la presencia de estos celos sería el de la llegada del hermano durante la fase de apego (entre el nacimiento y aproximadamente hasta los 2-3 años). Como dijimos antes, la actitud celosa tendría un valor adaptativo y se presenta como un mecanismo natural de afrontamiento de la nueva situación; no obstante, generalmente va desapareciendo conforme el niño crece.

 

  • Factores del entorno o ambientales: la ciencia no deja de corroborarlo: nacemos con una determinada predisposición genética, pero es la interacción de dicha predisposición con nuestro entorno la que finalmente determina nuestra configuración general como individuos.

 

A este respecto hay que considerar que, a lo largo del ciclo evolutivo, el niño va recibiendo influencias que determinarán su seguridad o inseguridad emocional: experiencias vividas, contacto físico y afecto recibido por parte de las personas queridas, aprendizaje por observación de las principales figuras de referencia, educación transmitida en los principales entornos (familiar, escolar…), presencia o no de factores decisivos (malos tratos, agresiones, abandono, negligencia, abuso…) valores transmitidos de forma implícita y explícita y un largo etcétera. Todo ello es determinante a la hora de hablar de la seguridad emocional, la tolerancia al estrés y la futura resiliencia emocional del menor.

En este sentido, podemos decir que cualquier extremo sería negativo: tanto un ambiente sobreprotector como un ambiente negligente emocionalmente por parte de los padres o personas responsables de la tutela.

 

¿Qué rasgos presenta un niño celoso?

 

No olvidemos que los celos a los que nos venimos refiriendo no dejan de ser un comportamiento que se produce de manera natural en el ser humano con fines adaptativos. Sin embargo, se trata de una reacción emotiva cuya adecuada canalización es de vital importancia, ya que en caso de perpetuarse, podría provocar un desarrollo anómalo de la personalidad del niño. Esto, a su vez, puede manifestarse a través de rasgos o tendencias de personalidad que pueden deteriorar significativamente su desarrollo evolutivo. Entre otros:

 

  • Envidia.
  • Terquedad.
  • Baja autoestima.
  • Signos de infelicidad y/o frustración como por ejemplo, llanto frecuente y sin motivo alguno, momentos de tristeza, preguntas alusivas a si se le quiere o no…
  • Personalidad insegura.
  • Introversión o inhibición social excesiva.
  • Problemas de adaptación y socialización.
  • Alteraciones en el sueño que no existían previamente.
  • Desconfianza en sí mismo y en los demás.
  • Dependencia en las relaciones interpersonales y afectivas.
  • Regresión o inmadurez mental (pensamiento y/o conducta infantiloide).
  • Negatividad o pesimismo extremos: responden con un NO a todo, sin escuchar lo que se le expone y/o pide.
  • Desajustes en la realidad que percebien (distorsiones cognitivas).
  • Posibilidad de adquirir un estilo de comunicación inhibido o agresivo.

 

¿Cómo prevenir los celos ante la llegada de un bebé?

 

Aunque existe todo un área de conocimiento dedicada a este tema (y desde aquí, recomiendo a los padres recurrir siempre a profesionales especializados en Psicología Clínica Infantil, Pediatría, Neuropediatría, Neuropsicología Infantil y otras disciplinas afines), en este artículo os daremos algunas claves básicas para que, como padres, podáis disponer de una serie de recomendaciones prácticas fundamentales que os permitirán manejar mejor esta situación:

 

  • Cuidado con las fotos, vídeos y demás grabaciones familiares: a todos nos encanta tener recuerdos del bebé, pero conviene tener claro que si estamos constantemente centrando la atención en él ante la presencia de su hermano mayor (aunque sea a través de un dispositivo electrónico), es bastante probable que, tarde o temprano, éste acabe por sentirse desplazado. Mi consejo es que, en la medida de lo posible, incluyáis a su hermano en las fotos, vídeos, etc. o, al menos, que tratéis de no abusar de esta práctica en presencia de vuestro otro hijo.

 

  • Está demostrado que una buena relación afectiva entre padres e hijos antes del nacimiento del hermano minimiza el riesgo de conflictos posteriores por motivos de celos. Por lo tanto, recordad siempre la importancia de transmitir el afecto que sentís hacia vuestros hijos, especialmente mediante el contacto físico y el apoyo emocional en los momentos clave. (Por ejemplo, cuando a pesar de su esfuerzo, fracasan en alguna tarea o meta que era importante para ellos. Así aprenderán a sentirse más seguros de sí mismos y a seguir esforzándose, aumentando así su motivación de logro y su autoconfianza).

 

  • El estado anímico y emocional de la madre tras el parto puede ser determinante: el cansancio, el estrés, los estados depresivos, los cambios importantes en el comportamiento o los hábitos de la madre pueden afectar al hermano mayor, que podría asociar estos cambios negativos con la llegada de su hermano. Por lo tanto, vuestra salud es la salud de vuestros hijos.

 

  • Mantener al hermano informado sobre los preparativos y el nacimiento del bebé, de forma que se sienta integrado en este sentimiento y ambiente general de ilusión de la familia.

 

  • Explicarle lo que va a suceder cuando llegue su hermanito: posibles nuevos espacios, cambios en hábitos o actividades cotidianas, etc., con objeto de facilitar su adaptación progresiva.

 

  • Una vez que nazca el bebé, permitir que el hermano se involucre directamente en determinados cuidados. Podría ser de gran ayuda a la hora de realizar diversas y pequeñas tareas como traer pañales o accesorios, cantarle suavemente o tranquilizarle si llora, mostrarle su afecto, … incluso más adelante, podría ayudarle en el aprendizaje de determinadas tareas o hábitos importantes para su desarrollo evolutivo.

 

En general, es fundamental que sigáis dedicando a vuestro primogénito el tiempo suficiente, compartiendo actividades y preguntándole qué tal te siente (la comunicación emocional es esencial), para que compruebe que no existe una amenaza real para su apego.

                                                                                 BIBLIOGRAFÍA


  • Berkowitz CD. Sibling rivalry. In: Berkowitz’s Pediatrics: A Primary Care Approach. 5th ed. Elk Grove Village, Ill.: American Academy of Pediatrics; 2014
  • Fernández A, Gamarra A, Izal C, Betelu MA. La familia ante los celos infantiles: pautas y orientaciones. Departamento de educación y cultura – Gobierno de Navarra, 2001. Disponible aquí.
  • Ortigosa Quiles JA. Mi hijo tiene celos, 2002. Ediciones Pirámide.
  • Bautista Salido I. Génesis y diagnóstico de los celos infantiles. Sus manifestaciones más frecuentes. Revista Enfoques Educativos 2010, nº 70. Disponible aquí.
  • Mayo Clinic Staff. New sibling: Preparing your older child, 2015. Mayo clinic Disponible aquí.

Photo credit: billnwmsu via Foter.com / CC BY-NC-ND

Acerca de

Soy Irene Bedmar, Psicóloga y Sexóloga Clínica. El Diván de Irene facilita tu acceso a la eSexología, el modo más seguro, íntimo y avanzado de mejorar tu salud sexual, psicológica y emocional. Te invito a conocer mi actividad profesional como terapeuta en Qoolife y como blogger profesional.

"Haz de tu inteligencia emocional tu mejor aliada".

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